Los fabricantes de productos farmacéuticos se esfuerzan por preservar, mantener y mejorar la calidad de vida. Para ayudarlos a lograr este objetivo superior, Armstrong se asocia con estas empresas para integrar y seguir procesos de fabricación sustentables en el desarrollo de sus compuestos para preservar la vida.
Solamente en Estados Unidos, las plantas fabricantes de productos farmacéuticos gastan más de 1 mil millones de dólares anuales en combustible y electricidad para mantener a sus instalaciones en funcionamiento. Este gasto puede aumentar en gran medida cuando se restringe el abastecimiento de combustible y aumenta el precio del gasoil, lo que se traduce en materias primas con costos más elevados y márgenes de ganancia reducidos.
La auditoría para establecer las pérdidas de energía y adoptar nueva tecnología destinada a mejorar el rendimiento energético no es solamente esencial, más bien es una estratégica obligatoria para cualquier gerente de planta o supervisor de operaciones. El rendimiento energético no solo es capaz de reducir los costos de fabricación generales y acumular más dinero en el balance final, sino que además reduce las emisiones al medioambiente, lo que establece una sólida fundación para un programa empresarial de administración de GHG.
Durante más de una década, Armstrong ha estado asociada a Pfizer Inc., la empresa farmacéutica basada en investigaciones más grande del mundo. Cuando la empresa se comprometió con el lema Working Together for a Healthier World,TM (Trabajar juntos por un mundo más sano), Pfizer recurrió a Armstrong para que la ayude a minimizar los costos y las restricciones de operación que surgieron como consecuencia de un medioambiente de fabricación restringido por las emisiones de carbono. En las plantas centrales de fabricación de todo el mundo más grandes de Pfizer, Armstrong comenzó a implementar software de administración de trampas de vapor, productos, capacitación y recursos humanos para analizar y actualizar el sistema de distribución de vapor de Pfizer, la principal fuente de pérdida de energía en muchas operaciones de fabricación industriales y farmacéuticas. En el primer año, la asociación produjo un ahorro de 479,000 dólares y una reducción de 95 millones de libras de vapor, energía que de lo contrario habría subido por la chimenea en forma de dióxido de carbono. La constante relación de Armstrong con Pfizer ha desarrollado un programa de administración en la planta y de solución de problemas las 24 horas, los 7 días de la semana del sistema de vapor de Pfizer que mantienen los empleados de Armstrong. En consecuencia, Pfizer ha logrado conservar y utilizar la energía de un modo más eficaz, lo que produjo una reducción en sus huellas de carbón y una mejora en el balance final.